«Los jóvenes ignoran sucesos como el de Tiananmen. La Historia oficial ha sufrido distorsiones.» Habla el autor de «Años de prosperidad», novela prohibida en China

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En un futuro tan cercano como 2013, China vive su época de mayor esplendor mientras Occidente se hunde por culpa de la peor crisis económica del capitalismo. Como si habitaran en el «mundo feliz» de Aldous Huxley, los chinos se entregan a sus pasiones consumistas satisfechos por el progreso que ha traído el Partido Comunista. Pero hay unos cuantos «apestados» que no parecen disfrutar del bienestar general y echan en falta un mes que, misteriosamente, ha desaparecido de la Historia. Nadie lo recuerda ni aparece en los periódicos, revistas y libros de la época, cuyas ediciones digitales han sido manipuladas por la propaganda.

Bajo esta fascinante premisa, el escritor Chan Koonchung construye una fábula a medio camino entre la ficción y el ensayo político y económico. Prohibida en China, su novela Años de prosperidad (Destino) ofrece una lúcida reflexión sobre este país que está cambiando el planeta gracias a sus más de 1.350 millones de habitantes. Un mercado con el que sueñan las multinacionales de todo el mundo y al que se aferran Estados Unidos y Europa para salir de la crisis.

«El régimen
se ha ganado
a los intelectuales y los compra»

Nacido en Shanghái, pero criado y educado en la libertad colonial de Hong Kong, Chan Koonchung terminó sus estudios universitarios en Estados Unidos y trabajó durante años como reportero. En 1976 fundó la revista City, que dirigió durante 26 años, y ha participado en la producción de películas en Hong Kong, Taiwán y China. Además de fundar el grupo ecologista Green Power, ha sido miembro activo de Greenpeace. Desde hace más de una década, reside en Pekín, una caótica y contaminada megalópolis de casi 20 millones de habitantes plagada de rascacielos de cristal y acero en medio de autopistas colapsadas a todas horas. En este escenario de andamios y luces de neón, de cascos de albañil y minifaldas sobre tacones de aguja, la sonrisa que lucen los felices chinos oculta una verdad dramática: la fragilidad de la memoria en un país anestesiado por el dinero y la propaganda.

En «Años de prosperidad» describe a la sociedad china de 2013, cuando vive uno de sus momentos más prósperos pero no recuerda un mes de su reciente Historia. ¿Qué ha olvidado la China de 2012?

En China hay un olvido del pasado. La gente joven ignora incidentes como el de Tiananmen o la Gran Hambruna (1958-61) porque la Historia oficial ha sido prefabricada con desinformación y distorsiones de la memoria. Por ejemplo, quienes sufrieron la Revolución Cultural (1966-76) tienden a idealizarla. Los chinos prefieren no hablar de lo malo.

¿Cuándo tuvo la idea de escribir «Años de prosperidad»?

«Sin libertad política, el siguiente en ser perseguido puedes ser tú»

Me mudé a Pekín en 2000 con la idea de escribir una novela sobre China. La idea germinó en 2003, pero no concebí la historia definitiva hasta 2008, y no empecé a escribirla hasta un año después. Por las promesas de apertura y democratización con motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín, 2008 era el año en que el mundo iba a cambiar a China, y fue justamente al revés. En un proceso acelerado por la crisis en Occidente, China está cambiando al mundo, porque cada vez tiene más confianza en sí misma, mientras la economía de Occidente se viene abajo.

¿Cuál es la «droga» que hace a los chinos más felices y confiados en su futuro?

Una de las nuevas «drogas» es la reconstrucción y modernización de las ciudades, que suelen ser a lo grande, para llenar de orgullo al pueblo. Los chinos que vuelven del extranjero aseguran que Europa o Taiwán se han quedado estancados y se congratulan de la modernidad de sus ciudades. Los chinos se maravillan ante todo lo nuevo, mientras destruyen su pasado, que ha sido borrado por 60 años de dominio comunista.

¿A los chinos les han lavado de verdad el cerebro o prefieren evitar problemas?

Muchos chinos intentan convencerse de que no hay mejores alternativas, pero también hay gente que conoce las líneas rojas que no se pueden traspasar. Por su parte, los ricos se están beneficiando del sistema, pero todos quieren emigrar a Occidente.

¿Y qué pasa con los intelectuales? ¿Por qué no hay más voces críticas como la del artista Ai Weiwei?

«Quienes sufrieron la Revolución Cultural tienden a idealizarla»

Incluso los intelectuales sufren este secuestro: si no se meten en política, pueden prosperar en sus carreras y recibir mucho dinero para sus obras. El régimen se ha ganado a los intelectuales y los compra. Pero el régimen también selecciona a los disidentes: hay poetas en la cárcel por un par de estrofas mientras otros artistas que hacen más ruido siguen en libertad. A pesar de todo, el lavado de cerebro no ha sido completo.

¿Es posible la democracia en un país tan gigantesco y poblado?

La clase media está creciendo y muchos de sus miembros quieren votar, pero necesitamos más intelectuales críticos. Ahora la gente protesta por sus derechos cuando se infringe la ley. Esto sería impensable hace 30 años, pero no se están demandando derechos políticos, sino sociales. La cuestión es que nadie quiere una revolución: China no puede permitirse las consecuencias que tendría. Cada día hay más gente de clase media que piensa que una democracia a la occidental es inviable en China, en parte por culpa de la crisis. A medio plazo, nos guste o no, el ascenso del actual régimen chino es imparable, porque hay tantas multinacionales con tantos intereses económicos que no se irán de aquí. No sé qué ocurrirá en el futuro pero, a largo plazo, soy pesimista sobre el ser humano. En los años 20 surgieron los fascismos europeos y, una década después, los nazis tomaron el poder en Alemania. Quizás China no esté tan alejada del fascismo italiano, portugués o español.

La crisis financiera global y los problemas de solvencia de las democracias en Europa han debilitado a Occidente y fortalecido a China. ¿Cómo puede afectar esto a la Humanidad?

«Una democracia a la occidental es inviable en China»

En China hay mucha libertad social y de consumo. Pero sin libertad política el siguiente en ser perseguido puedes ser tú. Durante las dos últimas décadas, el Partido Comunista ha intentado evitar otra Revolución Cultural imponiendo la ley. Sin embargo, todo eso ha cambiado con el régimen del presidente Hu Jintao, que ha antepuesto la estabilidad y erosionado la legalidad. Al nivel diplomático, la presión es cada vez mayor, pero China se siente cada vez más fuerte. Pekín asegura que cumple las normas internacionales, pero cambia las reglas del juego a cada momento. Como los gerifaltes del Partido Comunista se están beneficiando del control político y económico, no van a modificar su modelo autoritario, aunque se ralentice la economía. Y, si ocurre algo imprevisto, siempre tienen un plan B.

¿Cree que su libro podrá ser publicado algún día en China?

No creo que mi libro se venda en China. Una página web que comercializaba copias ilegales sufrió grandes pérdidas porque tuvo que retirarlo por orden de las autoridades.

¿Ha tenido problemas para vivir en Pekín después de este libro?

No. Además, si quiero escribir sobre China, tengo que vivir aquí.

¿Quién es más feliz: el que conoce la verdad o el que cierra los ojos?

Conocer la verdad es una opción. No culpo a la gente que se olvida del pasado, pero los intelectuales deben recordarlo porque es su obligación.

 

http://www.abc.es/20120621/cultura-cultural/abci-libros-chan-koonchung-201206211642.html